Colegio Walt Whitman

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Education

Educación Versus Instrucción

Rocío Martorell Dianderas

A lo largo de décadas los mencionados conceptos, han estado unidos, podríamos decir que eran sinónimos. Al pensar en una persona *instruída*, automáticamente pensábamos que era una persona *educada*. Sin embargo, son conceptos bastante diferentes, que dan lugar a comportamientos y sobre todo actitudes en las personas, diametralmente opuestos.

La instrucción es cognitiva, es conocer, es saber tener conocimientos precisos sobre diversos temas, es adquirir conocimientos sobre las áreas que desarrollamos en los programas que aplicamos en la institución educativa.

La educación es un concepto que abarca mucho más que la instrucción. La educación, es ser, es sentir, es tener la capacidad de aplicar lo que sabemos, lo que nos enseñan, a nuestra vida diaria. Es reconocer la trascendencia que tenemos como seres humanos y dar lo mejor de nosotros, en base a lo que sabemos.

Me atrevería a decir que estamos sobrados de instrucción, pero bastante faltos de educación, a nivel de sociedad. Buscamos lugares donde nos enseñen más, porque asumimos que es lo que importa para conseguir éxito en la vida, y nos olvidamos que el éxito viene de la mano de los buenos modales, de la cortesía, de la empatía, la puntualidad, el respeto, la responsabilidad, que unidos a lo que sabemos, nos hace mejores seres humanos, que es el fin supremo de la educación.

Vemos con estupor que muchas, demasiadas, personas son muy instruídas, pero no son educadas y nuestra patria, clama lastimosamente por una mejor educación. Los jóvenes necesitan saber fórmulas de Matemática, leyes de Física, deben ser capaces de razonar, reconocer a nuestros héroes, conocer autores clásicos y todos los temas que ellos y nosotros como educadores, veamos por conveniente. Pero para que aprovechen al máximo esos conocimientos adquiridos, deben paralelamente aprender a ser personas educadas. Esa es nuestro reto, que nosotros asumimos como compromiso. Nuestra patria necesita urgentemente seres humanos, completos, instruídos y educados, capaces de demostrar respeto a las leyes dadas, responsabilidad ante el trabajo, respeto y ética hacia sus pares, y empáticos con los demás. La excelencia educativa es eso: EDUCAR E INSTRUIR. Solo así nuestro Perú tendrá los ciudadanos que merece y necesita.

La familia y la educación en tiempos de pandemia

Lic. Ysabel Moreno Azaña

En estos momentos de pandemia, la familia está jugando un rol trascendental en la educación de sus hijos e hijas. Generalmente los padres en estos tiempos globalizados, viven acelerados, con muchas responsabilidades del trabajo, metas de superación profesional y académica, dejando en segundo plano, la atención de sus hijos por falta de “tiempo” delegando a la escuela ese rol principal de padres en la formación de valores de nuestros hijos, dejando de lado muchas veces el tiempo de compartir tan valioso en familia.

La UNICEF brinda algunas recomendaciones que podemos considerar en estos tiempos de confinamiento por la emergencia sanitaria a nivel de nacional en la que nos encontramos. Nos sugiere hablar de la pandemia de COVID-19 a los hijos de manera clara y precisa, incidiendo en las medidas de prevención establecidas para evitar el contagio, poniendo en práctica dichas medidas como adultos para enseñar con el ejemplo; adaptando el mensaje a la capacidad de comprensión del menor.

Tenemos la oportunidad de organizar nuestros tiempos para compartir momentos en familia, promover una conexión familiar positiva, rescatando historias familiares, experiencias de vida y espacios comunes que fortalezcan esos lazos de unión familiar, que por la tecnología se había perdido; ese contacto de mirarnos a los ojos al conversar es muy valioso, brinda seguridad y tranquilidad a todos, de tal manera que se sienten amados y protegidos. Como padres debemos ser los primeros en desarrollar competencias como la resiliencia, paciencia, tolerancia, perseverancia y autonomía en los adultos y los niños.

Implementar espacios de juego familiar que permitan interactuar, estableciendo las reglas de juego y acatándolas, para que entre todos aprendamos que la vida siempre tiene reglas o normas que debemos cumplir en diferentes situaciones; ver una película juntos y comentarlo en familia, practicar una rutina de ejercicios físicos o bailes, entre otros.

Debemos organizar nuestro tiempo, estableciendo rutinas de trabajo, estudio y familia bien marcadas para evitar el estrés, por no manejar de manera adecuada los tiempos a pesar de no salir de casa. Apoyar a nuestros hijos a desarrollar la autonomía académica, acompañándolos en un inicio en el proceso de aprendizaje, orientando el desarrollo de sus actividades escolares. Afrontar una educación a distancia a tan corta edad implica establecer horarios con ellos, como padres se asume la responsabilidad compartida con el maestro de los aprendizajes de sus hijos. Por ello es necesario, además, aprender e gestionar emociones y comportamientos que permitan una sana convivencia en armonía en un ambiente de respeto, evitando la ansiedad, la violencia y la crisis familiar que por la situación que vivimos en algunos casos se presenta con mayor facilidad, emplear estrategias para el control de ira y evitar dañarse mutuamente, aprendiendo a resolver conflictos a través del diálogo. El estrés por el dinero puede agotarnos, alterarnos y distraernos y a veces nuestros hijos no entienden que hay que ajustarse a un presupuesto, sería interesante que en acuerdo familiar se establezca el presupuesto, priorizando los gastos de alimentación, salud, pagos de servicio y promoviendo en lo posible la cultura de ahorro, de prevención ante posibles situaciones imprevistas que como familia tenemos que afrontar.

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