Colegio Walt Whitman

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Educación Versus Instrucción

Rocío Martorell Dianderas

A lo largo de décadas los mencionados conceptos, han estado unidos, podríamos decir que eran sinónimos. Al pensar en una persona *instruída*, automáticamente pensábamos que era una persona *educada*. Sin embargo, son conceptos bastante diferentes, que dan lugar a comportamientos y sobre todo actitudes en las personas, diametralmente opuestos.

La instrucción es cognitiva, es conocer, es saber tener conocimientos precisos sobre diversos temas, es adquirir conocimientos sobre las áreas que desarrollamos en los programas que aplicamos en la institución educativa.

La educación es un concepto que abarca mucho más que la instrucción. La educación, es ser, es sentir, es tener la capacidad de aplicar lo que sabemos, lo que nos enseñan, a nuestra vida diaria. Es reconocer la trascendencia que tenemos como seres humanos y dar lo mejor de nosotros, en base a lo que sabemos.

Me atrevería a decir que estamos sobrados de instrucción, pero bastante faltos de educación, a nivel de sociedad. Buscamos lugares donde nos enseñen más, porque asumimos que es lo que importa para conseguir éxito en la vida, y nos olvidamos que el éxito viene de la mano de los buenos modales, de la cortesía, de la empatía, la puntualidad, el respeto, la responsabilidad, que unidos a lo que sabemos, nos hace mejores seres humanos, que es el fin supremo de la educación.

Vemos con estupor que muchas, demasiadas, personas son muy instruídas, pero no son educadas y nuestra patria, clama lastimosamente por una mejor educación. Los jóvenes necesitan saber fórmulas de Matemática, leyes de Física, deben ser capaces de razonar, reconocer a nuestros héroes, conocer autores clásicos y todos los temas que ellos y nosotros como educadores, veamos por conveniente. Pero para que aprovechen al máximo esos conocimientos adquiridos, deben paralelamente aprender a ser personas educadas. Esa es nuestro reto, que nosotros asumimos como compromiso. Nuestra patria necesita urgentemente seres humanos, completos, instruídos y educados, capaces de demostrar respeto a las leyes dadas, responsabilidad ante el trabajo, respeto y ética hacia sus pares, y empáticos con los demás. La excelencia educativa es eso: EDUCAR E INSTRUIR. Solo así nuestro Perú tendrá los ciudadanos que merece y necesita.

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