Colegio Walt Whitman

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Waltinianos descubren sus talentos en tiempos adversos

Prof. Yoni Quintana Prof. MaritzaRodríguez

Un diamante no puede ser pulido sin fricción al igual que un ser humano no puede ser perfeccionado sin pruebas.

Son las circunstancias difíciles las que fortalecen al ser humano, tal como lo expresa la frase que abre este artículo, o como reza el dicho popular y muy difundido, “lo que no te mata te hace más fuerte”. Y es precisamente fortaleza la principal ganancia que han obtenido los waltinianos durante este largo período de encierro domiciliario por cuarentena sanitaria.

Nuestros niños y adolescentes súbitamente debieron enfrentar un cambio drástico en sus vidas, quedarse en casa. Como consecuencia de ello, los actos más triviales pasaron a ser los más acariciados sueños: ir al colegio diariamente, salir a pasear o simplemente hacer algún mandado en el vecindario; es así que desarrollaron una de las más importantes habilidades blandas del presente siglo, la resiliencia. Es decir, su capacidad de adaptarse a los cambios drásticos fue puesta a prueba y salieron airosos. El psicólogo terapeuta especializado en el desarrollo y bienestar personal, Fabián Schiaffino, señala “es importante entender que no se trata solo de superar, sino de recuperarte del golpe y regresar fortalecido, aprender y crecer a partir de estas experiencias”. Agrega, el mismo especialista, que esta capacidad se conforma de seis micro habilidades, las mismas que la familia y la escuela han promovido en ellos.

Padres y maestros hemos compartido mensajes de aceptación y optimismo con los niños y jóvenes a través de lecturas y tertulias que les ayuden a entender que nuestra fragilidad como seres humanos, lejos de debilitarnos, nos fortalece; además de que la escuela les brinda estos espacios en un entorno de socialización. Estas tres micro habilidades las trabajamos de manera conjunta, en el infalible binomio familia escuela.

Cultivar la paciencia implica un proceso de gran demanda en términos de tiempo, compromiso y predisposición para ser ejemplo frente a los hijos, especialmente durante la actual situación, cuando los padres han debido, por su propio lado, lidiar con grandes desafíos de índole económico, laboral y familiar: muchos han debido reinventarse y de manera simultánea pautear una nueva organización al interior de sus propios hogares, donde la estructuración de nuevos horarios es otra habilidad en la que, bajo la orientación de los docentes, debieron liderar.

Por otro lado, la escuela es la promotora indiscutible en la generación de actividades que fomentan la creatividad y flexibilidad, donde a lo largo del año ha provisto a los jóvenes de infinidad de oportunidades en las cuales han encontrado nuevas formas para hacer lo que antes hacíamos y de forma efectiva. Desde exposiciones orales, evaluaciones en línea, clases a través de video conferencias, tertulias literarias, trabajos grupales, actuaciones en cada una de las fechas del calendario cívico escolar, donde hemos visto a los niños y adolescentes poner a prueba su talento y habilidades artísticas deportivas y literarias en la modalidad virtual.

Nuestros niños y adolescente aprenden, día a día, de las manos de sus padres y maestros, que todo se puede en esta vida, que nada puede detenerlos, que cuando un waltiniano tiene un sueño, nada puede interponerse; y, por lo tanto, podemos celebrar concursos de declamación en línea; y Olimpiadas, con todas las de la ley, también.

La capacidad creativa de los waltinianos encuentra una estimulación muy positiva en todas y cada una de las actividades que su escuela les brinda; que les permite darse cuenta de que, ante el desafío y la adversidad, el waltiniano, cual brillante pulido, se va perfeccionando.

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